BOTINES DE CHAROL

 

El otro día me encontraba plantada delante de mi zapatero improvisado. Anteriormente había sido el trastero, hasta que llego una invasión de zapatillas, tacones, botines, botas, sandalias, mocasines y todo tipo de calzado a mi vida.

Debo de ser la persona con más pares de zapatos del mundo, casi tantos como sombreros tiene la reina de Inglaterra. Sin embargo, suelo ponerme casi siempre los mismos: mis desgastadas zapatillas de Adidas.
El 90% del resto me rozan aquí o allá, pero aún así los guardo como un tesoro.
Y ese tetris de zapatos dolorosos son como las personas tóxicas que soy incapaz de echar de mi vida.
Cuando me pongo los botines rojos de charol, sufro. Me aprisionan los deditos y me hacen rozadura en el talón. Sin embargo, sigo poniéndomelos.
Cuando estoy con él siento que me apaga y el 80% del tiempo hace que esté triste. Y aun así, sigo aquí.
Será por esos cinco minutos de felicidad cuando me veo super guapa con mis botines o por ese 20% de risas y cariño… Quién sabe. Ni tan siquiera yo lo sé. Pero aquí sigo, triste y con mis botines de charol puestos.
 
MarianMurgui;photographies©

9 comentarios sobre “BOTINES DE CHAROL

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